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(via nomoregas)
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El nuevo álbum de los holandeses Within Temptation requiere de una paciencia que a muchos ya se les habrá agotado hace tiempo, con la publicación de The Heart of Everything (Sony BMG, 2007), un álbum escaso de ideas lo suficientemente imaginativas para no dejarlo, con el paso de los años, muerto de risa en un rincón de tu cuarto. Me gustaría hablar de sus puntos fuertes, que los hay, pero paso porque me voy por las ramas. Lo que quiero decir, básicamente, es que el pasado de oro de Within Temptation no hace amagos de volver todavía, lo que no significa en absoluto que ya no haya buenas canciones. The Unforgiving, un álbum conceptual basado en el cómic de igual título firmado por Steven O’Connell (autor de Bloodrayne) y que cuenta con las estupendas ilustraciones de Romano Molenaar (la portada es increíble), es otro trabajo de Within Temptation que decepcionará (o no, quizás no se esperaban nada bueno) a los que hasta ahora no han soportado el giro comercial de la banda y contentará… pues a los demás.
Yo estoy contento. En realidad, no debería estarlo porque The Unforgiving tiene unas melodías muy sobadas y predecibles, pero te acostumbras a ellas rápidamente gracias a los mágicos arreglos de cuerda, los brutales ritmos de batería, los riffs electrizantes, los coros épicos, la voz deslumbrante de Sharon… todo este talento detrás de unas canciones poco inspiradas, las salvan. La producción de Daniel Gibson, un tío que ha trabajado con Edurne y Belinda (¡!), no es, por suerte, lo peor del álbum, aunque tampoco lo mejor. A veces los arreglos de cuerda, que son preciosos, deberían haber tomado más protagonismo y sin embargo se quedan en agua de borrajas cuando podrían ser muy emotivos. También hay elementos electrónicos, ya que como los mismos miembros de la banda han comentado, se han dejado influenciar por la música que escuchaban durante los 80, que es cuando empezaron a viciarse a leer cómics y tal. Este uso de sonidos electrónicos no halla ningún momento de lucidez especial en todo el disco, pero es más reconocible, curiosamente, en la peor canción del lote (“Where is the edge”) y también en la mejor, la inspiradísima y sorprendente “Sinéad”. Sinéad es, por cierto, el nombre de la protagonista de The Unforgiving.
De todas formas, los momentos electrónicos no son la gran novedad del álbum por una razón: porque apenas se oyen, ya que, ahora sí, si hay alguna novedad destacable acerca de este disco es la vuelta de la banda a los estruendosos ritmos de batería tan característicos de su primera etapa. “In the Middle of the Night” no sólo es, junto a “Sinéad”, el tema más inspirado del álbum (me encantan los coros de Sharon al principio, como de sirena), es que además te hace disfrutar como hace mucho que no te ocurría con su torbellino de ritmos energéticos. Sin duda alguna, es uno de los mejores temas de la banda, un temazo pero vamos, de aquí a Japón. No se puede decir lo mismo de “Iron”, momento épico por excelencia de su nueva colección de canciones, que no es precisamente “See who I am”, pero que cuenta con un innegable poder apocalíptico gracias a su sonido metal. “Murder” es el mismo caso, pero mejor, y el acojonante minuto instrumental de “A demon’s fate” funciona a las mil maravillas.

Las baladas del álbum esta vez no son sólo a piano (“Forgiven”) ni pretenden descaradamente hacerse un hueco en la radiofórmula (“All I need”), como sí se nota que quiere el single “Faster”, que parece de los últimos H.I.M. Cada vez que escucho el tema que cierra el álbum, “Stairway to the skies” (gran título y cierre maravilloso) sigo alucinando de lo buena que es. “Lost” recuerda a su mejor etapa, cuando sus melodías parecían sacadas de leyendas mitológicas e historias de dragones y mazmorras. “Fire and ice” es otra composición que te retrotrae a su época de oro, por sus cinematográficos arreglos de piano y cuerda y, sobre todo, por la asombrosa voz de Sharon den Adel, que de repente parece nacida para el personaje de Sinéad, a quien interpreta perfectamente consiguiendo meterte en la historia desde el principio.
De la historia, por cierto, no he hablado. Según tengo entendido, The Unforgiving trata sobre una mujer llamada Mother Maiden, que es quien habla en los treinta segundos introductorios de “Why not me” (la letra lo dice todo), y cuyo propósito es reclutar almas perdidas en el mundo, almas pecadoras, para acabar con el mal de una vez por todas. Es una historia interesante que ya tiene acompañante musical: The Unforgiving, un álbum que volverá a dejar fríos a los fans que siguen esperando un nuevo Enter (GUN, 1997) pero que gustará a quienes, como yo, descubrimos a la banda en su etapa radio-friendly y nos cautivó de todas formas. Es una pena la escasez de inspiración (estoy un poco harto ya de utilizar esta palabra, pero bueno) en la mayoría de los temas, pero las peores se salvan gracias a geniales momentos puntuales y las mejores son grandes ya en sí mismas, además que el disco se puede escuchar sin problemas de principio a fin, algo que no (me) sucedía con The Heart of Everything, así que nada, a disfrutarlo. 7,2/10
The Unforgiving a la venta desde el 26 de marzo.
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“Charlie” - Loscil
Es como… no sé, como si la luz sonara.
(via swimmingthroughdrones)
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Feel the earthquake, gonna make your body shake
till the second starts to break in the speakEeEEeEer.
Can we get fly? Helicopter in the sky
‘cause we turn it up high in the speakEeEeEEeEeEr.
Así se hace.
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Told you my womb was the Entrance to Heaven.
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You’ve got to go to the city.
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“Oh yeah,
life is bare,
gloom and misery everywhere.
Stormy weather.”
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I just don’t understand
the ways of the world today.
Sometimes I feel like there’s nothing
to live for,
so I’m longing for the days of yesterday.